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Voces de graduados por el derecho a la educación pública

graduado luis

A pedido de la revista del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el equipo de Nexo Universitario entrevistó a dos profesionales de la UNaM, quienes forman parte del gran número de profesionales que integran la primera generación de graduados universitarios en una familia misionera. Luis y Milton cuentan sus historias de esfuerzo y superación con un inmenso agradecimiento a la universidad pública.

“Fue lo mejor que me pasó”
Luis Alberto Dahmer tiene 35 años, es Licenciado en Enfermería de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), y actualmente está cursando la Maestría en Ciencias de la Enfermería Comunitaria dictada en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).
Nació en el Municipio de Panambí, a 130 kilómetros de la capital misionera, en el seno de una familia con siete hermanos (cinco varones y dos mujeres), de padre y madre agricultores con descendencia brasileña. Hizo la primaria en la Escuela rural N° 145 de su pueblo. En 1996 finalizó el séptimo grado y no pudo continuar sus estudios hasta 1999 cuando cumplió 15 años. La escuela secundaria más cercana era la N°322 a una distancia de 9 kilómetros de su casa, trayecto que Luis realizó caminando durante toda la cursada.
“El cursado de la secundaria lo hice caminando dado que mi familia es muy humilde y no contábamos con movilidad. Trabajaba los fines de semana en el campo cortando caña de azúcar o en el tabaco prestando servicio a algunos vecinos quienes me ayudaban dándome trabajo para solventar los gastos que requería el cursado”, recuerda Luis.
En el 2004, finalizó el nivel medio en el Bachillerato Nº 6 con un objetivo muy claro: “Mi sueño siempre fue poder ayudar a la gente que necesitaba, entonces decidí estudiar Enfermería. Como no sabía donde se estudiaba busqué al médico del municipio que también fue mi profesor en la secundaria, este me comentó que la carrera estaba en Posadas, ciudad que no conocía”.
Al año siguiente, ingresó a la Escuela de Enfermería de la UNaM. “Fue muy emotivo lograr ingresar, todavía me acuerdo de todo lo vivido ese día, todo nuevo, un sueño que comenzaba a realizarse, un logro para mí”, expresa.
Durante el periodo de cursada, vivía en un albergue posadeño gracias a una beca que obtuvo por ser hijo de agricultores y accedía al almuerzo del comedor universitario de la UNaM. Además, los fines de semana trabajaba como ayudante de albañil para poder comprar las fotocopias y solventar los gastos generales de la carrera.
A fines de marzo del 2008, finalizó la carrera de enfermero universitario y comenzó a trabajar en un sanatorio privado mientras seguía la carrera de la licenciatura en enfermería que culminó con la tesina en 2011. Un año antes, comenzó a trabajar en el Hospital Escuela de Agudos y en 2013, pasó a prestar servicio en Hospital Provincial de Pediatría Dr. Fernando Barreyro, donde actualmente ocupa el cargo de Jefe del Departamento de Enfermería. Además, desde el año pasado, se desempeña como ayudante simple en la Cátedra Enfermería en el Cuidado del Sujeto Crítico.
“Poder asistir a la universidad pública fue lo mejor que me pasó. Pude concretar un sueño tan anhelado desde que era chico, pude conocer el maravilloso mundo del cuidado y sentirme completo en la vida. La universidad me dio todo, una formación, conocimiento, posibilidades de insertarme en la sociedad, en el mundo laboral, y me enseña a ser mejor todos los días. Lo que destaco es que la universidad nunca estuvo cerrada a mis necesidades, tuve el apoyo incondicional de todos los docentes y personal no docente, algunos más que otros, pero todos siempre predispuestos a ayudar”, confiesa.
Actualmente, Luis está casado y es padre de una niña de 4 años y un varón de 9. Con el corazón agradecido a la educación, expresa: “Hoy puedo decir que mi vida cambió gracias a la universidad pública porque todo lo que tengo y soy se lo debo a la universidad, todavía me acuerdo de todo el camino que transite y hoy me considero todo un profesional gracias a las posibilidades que ofrecen las universidades públicas”.

“Pude cumplir mis sueños”
Oriundo de Montecarlo, una localidad que dista 180 kilómetros de la capital de Misiones -Posadas -Milton Fernández, se graduó en 2014 como Licenciado en Trabajo Social con enorme esfuerzo y luego de dos carreras “fallidas” que según explica: “no eran para él”. Hoy, con 30 años, casado y una familia constituida; es director de Acción Social de su Municipio. graduado milton
Su trayecto formativo siempre fue en la educación pública: “en el año 2004 ingrese a la Escuela Agrotecnica de la ciudad de Eldorado, de nivel medio y dependiente también de la Universidad Nacional de Misiones - donde estaba como internado, ingresaba los lunes y salía los viernes, en ocasiones me quedaba haciendo guardia los fines de semana. Allí me recibí de Técnico en Producción Agropecuaria en el año 2006".
Al año siguiente ingresó a la carrera de Ingeniería Química. “Siempre me gustó participar en actividades políticas y allí no me sentía incluido, además de tener problemas con la carrera y el tiempo que había que dedicarle, vivía en un albergue municipal y muchas veces me costaba mucho, es así que en el 2008 luego de hacer unos cursos y consultar a una psicóloga un test vocacional ingresé a la carrera de Licenciatura en Trabajo Social en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Y en el año 2014 logré graduarme como Licenciado en Trabajo Social siendo el primer universitario en mi familia”, describe.
Para Milton “haber estudiado en la universidad fue algo inexplicable”; “una experiencia única”, cuenta. “Por eso con cada joven que tengo la posibilidad de hablar le recomiendo. Mi familia es de origen humilde, me crié solo con mi madre y ella solo accedió a el tercer grado de la escuela primaria en Colonia Tarumá – una zona rural del Norte Misiones - De todos modos siempre me inculcó la importancia de seguir estudiando”.
También detalla cómo fue su vida en Posadas: “Al ser una ciudad más grande siempre uno encuentra cosas para hacer, formamos un gran grupo de amigos y compañeros en la facultad, milite en agrupaciones políticas todo el tiempo que estuve, participe de proyectos de extensión, tuve la posibilidad de acceder a mi primer trabajo gracias a la Facultad y la articulación con instituciones, como becado. Además de abrirme la cabeza, darme la posibilidad de hacer amistades en toda la provincia y hoy por mi actividad laboral tener contactos”.
En tercer año de la carrera, Milton se anotó a una convocatoria para trabajar como pasante en el Cucaimis y el Banco de sangre Central de la Provincia. “Accedí a la beca, allí empecé con mi tesis sobre la temática hasta graduarme, llegué a ser responsable de promoción del banco de sangre. Luego fui convocado por el Municipio de Montecarlo para hacerme cargo de la Dirección de Acción Social”, describe.
Finalmente, asegura que “la posibilidad de acceder a una educación universitaria me cambió la vida a mi y a mi familia, me abrió puertas, me dio la posibilidad de cumplir mis sueños como persona y superarme como profesional, de aportar a mi comunidad con ideas y proyectos. Me cambio como persona”.
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