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Realizan compostaje en el comedor de la UNaM

  • Ana Victoria Espinoza
  • Medioambiente

El proyecto Iniciativa Suricata es una propuesta desarrollada por estudiantes de la Orientación en Ingeniería Ambiental (OIA) de la carrera de Ingeniería Química de la FCEQyN, que promueve la valorización de los residuos orgánicos del comedor del campus de la UNaM mediante el compostaje, y permite obtener un producto estabilizado (compost) útil como enmienda de suelo, constituyendo un ejemplo concreto de economía circular.

La iniciativa nace de uno de los ejes temáticos de esta orientación, la Gestión de Residuos Sólidos Urbanos, en el cual los y las estudiantes de la cohorte 2018-2019 propusieron ideas sobre cómo contribuir al actual sistema de gestión.
La propuesta resultó inminente después de la visita técnica al relleno sanitario de Fachinal, donde tomaron real dimensión de lo que implica la gestión de residuos y la necesidad de valorización de los recursos.
Respaldados por docentes, se realizaron reuniones del grupo, "cumbres", en las que se gestionaron y definieron: un lugar en la Planta Piloto, destino final del compost, diseño del compostador, compra de los materiales para su construcción y se decidió un nombre para el equipo, “Iniciativa Suricata”. Los y las estudiantes se comprometieron con el proyecto desarrollándolo en horas extracurriculares. Se construyó el compostador, se estableció la relación con los cocineros del comedor para la separación de los residuos compostables, se organizaron turnos de supervisión y registro del proceso, se asumieron responsabilidades y se resolvieron problemas operativos.
El nombre nace de una frase motivadora de inicio de la OIA, “hay dos opciones ante problemas: ser como ñandúes que esconden la cabeza o, ser como suricatas que se paran sobre la piedra más alta, analizan la dificultad y buscan cómo solucionarlo”, describe el grupo.
El objetivo principal del proyecto es enseñar desde el ejemplo, valorizando los residuos compostables del comedor universitario del Campus de la UNaM, demostrando que es posible realizarlo a micro y macro escala.
“En nuestra carrera adquirimos el conocimiento suficiente para saber cuándo una actividad se realiza de manera respetuosa con el ambiente. Al ver las consecuencias de no tener una economía circular aplicada sabemos que no podemos quedarnos de brazos cruzados, ni como estudiantes ni futuros ingenieros de una Universidad Pública con una visión institucional”, explican.

Nota producida por Tatiana Schmalko (Secretaría General de Ciencia y Tecnología - UNaM)

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